Isla del Coco
La emoción de los grandes encuentros

23 Julio - 02 Agosto 2018

En los últimos años quedamos maravillados por la abundancia de vida y lo emocionante que resulta el buceo, visitamos de ahora nuevo la Isla del Coco en Costa Rica.

En Julio del 2017 volvemos con un grupo de fotógrafos y buceadores en busca de nuevas empociones.

Precio del camarote deluxe: 4899 $ ,

A este precio hay que añadir el billete aéreo hasta San José de Costa Rica.

Vuelos: Contáctanos para que te indiquemos como sacar los vuelos online directamente con la compañía aérea o através de tu agencia habitual.

A pagar en destino en metálico:

  • Las tasas del parque son 490 $.
  • El seguro obligatorio de emergencia en Cocos (para eventuales rescates): 30$. Se exije seguro DAN
  • Tasas de salida del aeropuerto: 26$.
  • Nitrox: 150 $ todo el viaje.

Crucero organizado por :

Contáctanos y te pondremos en contacto con Dancer Fleet para que realices tu reserva en la fecha en la que Carlos Villoch realizará el seminario fotosub.

 


En el Pacífico Costaricense, a 500km de la costa, emerge esta pequeña isla deshabitada que bajo sus aguas concentra una de las mayores poblaciones de tiburones martillo y otras especies que hacen subir la adrenalina de los buceadores que la visitan.

Mencionar la isla del Coco - o como normalmente se le llama, “Cocos”- en un círculo de buceadores evoca inevitablemente imágenes de emocionantes encuentros con grupos de tiburones martillos. Pero realmente el buceo en Cocos ofrece todavía mucho más que avistamientos de martillos, estando cada inmersión cargada de una buena dosis de adrenalina provocada por inesperadas visitas de pelágicos y una abundante vida residente en los fondos de la isla.

 

La única manera de acceder a la isla es en un crucero de buceo. Partimos del puerto de Punta Arenas abordo del crucero Wind Dancer, que será nuestro hogar durante las próximas 9 noches. La tripulación nos acoge con profesionalidad y amabilidad. Su buen humor y la deliciosa comida ayudan a sentirse como en casa a pesar de la distancia y las horas de viaje acumuladas.

El crucero Okeanos I - Okeanos II :

Con 36,5m de eslora y 8,5m de manga el Wind Dancer de la prestigiosa flota Dancer acomoda a 22 pasajeros en 11 camarotes. Cuenta con dos lanchas de 7,5 m desde donde se realizan las inmersiones. La velocidad de crucero es de 10 nudos. El voltaje abordo es de 110 v. con enchufes de clavija plana. Nitrox disponible y muy recomendable. Tiene disponible acceso a teléfono satélite. Durante alguna visita a la isla se puede encontrar acceso a internet via WiFi en la base de los rangers del Parque.

 

Cocos crucero de buceo fotosub

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Cocos crucero de buceo fotosub

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La Aventura de Cocos

Llevamos 36 horas de navegación cuando con la luz del amanecer se divisa el perfil de la isla. Han pasado más de 10 años desde mi última visita a Cocos y durante los próximos 7 días intentaré evaluar la calidad actual del buceo alrededor de la isla. En esta última década muchos lugares del mundo han sufrido el azote de la sobrepesca y el desarrollo turístico, degradándose notablemente la calidad del buceo. Los encuentros con tiburones y grandes especies cada vez son más escasos en la mayoría de destinos y el daño en los arrecifes es evidente en las zonas más turísticas. Sin embargo Cocos, declarada Parque Nacional desde 1978 y Patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 1997, parece estar en una burbuja aislada del resto del mundo. En la isla apenas vive un puñado de rangers y voluntarios que velan por el cumplimiento de las normas del Parque Natural y lo protegen de la pesca ilegal.

El tiempo parece no haber pasado por la isla desde que fue descubierta en 1526 por el navegante español Joan Cabezas de Grado. A pesar de servir de refugio de piratas, corsarios y balleneros durante los siglos XVII y XVIII, el impacto del hombre es inexistente, con la excepción de las pequeñas bases de los rangers del Parque. Cubierta de una densa vegetación y arañada por multitud de cascadas que descargan directamente sobre el mar la lluvia acumulada en sus cimas, Cocos es un laboratorio viviente con un alto grado de endemismo de especies tanto en tierra como bajo sus aguas.

Llega por fin el momento tan anticipado de la primera inmersión.

Todas las buceadas se realizan desde la pangas, mientra el crucero se queda en alguno de los fondeaderos en las bahías más protegidas como Chatham y Wafer. Como primera inmersión el guía ha elegido un lugar fácil y calmado, en los arrecifes de la parte poco profunda de la isla Manuelita, que se encuentra a escasos 300 metros de la isla principal. Antes de la inmersión, un completo briefing de seguridad nos pone al día sobre las particularidades del buceo en Cocos, que debido a la posibilidad de fuertes corrientes y la distancia que nos separa de la cámara hiperbárica y ayuda médica más cercana, debe ser realizado con la seguridad como máxima prioridad. A cada buceador se le da una baliza GPS en una caja estanca que sujetamos al chaleco y nos acompañará en todas las inmersiones.

En caso de encontrarnos perdidos a la deriva en una corriente, al encender esta baliza se activa un sistema de seguridad por comunicación vía satélite mediante el cual en el crucero se reciben las coordenadas de posicionamiento del buceador. Aunque la posibilidad de tener que usar este sistema es bastante remota se agradece el énfasis en la seguridad y la tranquilidad que da estar siempre localizable en superficie.

 

La biodiversidad de Cocos en números:

1400 especies marinas con alto grado de endemismo

600 moluscos

143 crustáceos

32 especies de coral

Más de 300 de especies de peces

5 especies de peces de agua dulce, 3 endémicas

800 especies de insectos

5 especies de reptiles

100 especies de aves

5 especies de mamíferos terrestres

500 especies de plantas

Durante los primeros segundos del descenso en Manuelita me llama la atención la cantidad de vida que se ve en cualquier dirección a la que mire. Densos bancos de peces cubren las cabezas de coral duro, mientras que grandes rayas marmoladas y tiburones puntas blancas van y vienen por la zona de arena que comienza a unos 16 metros. Esta es una de las inmersiones donde encontraremos más coral en Cocos. Aunque hay 32 especies de coral en estas aguas, aquí la atracción no son los arrecifes coralinos ya que la mayoría de inmersiones se realizan en fondos de roca volcánica y con la vista puesta en el azul en busca de pelágicos.

Llegando al extremo norte de Manuelita algunos buceadores del grupo ya ven los primeros tiburones martillo. Salimos del agua emocionados, y solamente ha sido la inmersión de chequeo. Nos espera una semana intensa...

Durante otras inmersiones en Manuelita pudimos recorrer todo su perímetro, explorando su cara más profunda, donde algún tiburón martillo y rayas águila patrullan a unos 30 metros de profundidad. También experimentamos alguna inmersión con corrientes fuertes y turbulentas que nos recuerdan lo salvaje que este lugar puede llegar a ser y lo importante que es mantener la seguridad en mente. A pesar de que el buceo en Cocos está recomendado para buceadores con cierta experiencia, en nuestro grupo viene un buceador prácticamente recién certificado, que con sentido común y siguiendo las indicaciones de seguridad disfruta del buceo como el que más. Lo que sí es muy recomendable es bucear con NITROX, ya que en la mayoría de inmersiones se llega, o superan ligeramente, los 30 metros y así podremos disfrutar de más tiempo de fondo.

Los lugares de buceo donde se concentra mucha vida alrededor de Cocos no son muy numerosos por lo que es normal repetir varios puntos de inmersión a lo largo de la semana. Esto nos permite conocer estos lugares en diferentes condiciones de corriente y a diferentes horas del día y ver como varía la fauna que encontramos. Cualquier tipo de encuentro es posible en Cocos y hay que mantener la mente abierta a los caprichos de la naturaleza. El mismo punto de buceo que parecía no tener mucha actividad a primera hora de la mañana se puede convertir en un verdadero desfile de grandes animales pasando ante nuestros ojos apenas un par de horas más tarde. Tiburones martillos, tigre, galapagueños, sedosos y ballena, mantas, delfines y atunes son sólo algunas de las gandes especies con las que nos podemos cruzar con cierta frecuencia. Otros encuentros con ballenas jorobadas, marlines y hasta con orcas son mucho menos frecuentes pero también posibles. Prácticamente todo es posible en Cocos.


Una de las inmersiones estrella que a nadie le importa repetir es Alcyone. Se trata de una montaña submarina, alejada de la isla, que sube desde las profundidades hasta unos 26 metros. Es el lugar de avistamiento de pelágicos por excelencia. Tras bajar los primeros metros por la línea de la boya que marca el sitio se empieza a distinguir el fondo. Un parche de arena en lo alto de la montaña submarina sirve de área de descanso para una veintena de tiburones de puntas blancas que descansan plácidamente. Alguna raya se mimetiza entre ellos bajo la arena. Recorremos el perímetro de la parte superior de este bajo alrededor de los 33 metros. Los primeros grupos de tiburones martillo se acercan tímidamente. Llegamos a una de las estaciones de limpieza donde los peces ángel y mariposa limpian de parásitos a los martillos. Respirando con cuidado y moviéndonos pegados a las rocas podemos acercarnos para ver la actividad en detalle. Mirando hacia el azul se empiezan a ver siluetas de más martillos. Aunque estamos quietos, cada vez son más nítidas y numerosas, son ellos los que se acercan a la montaña submarina. Elevando la mirada hacia la superficie me encuentro ante uno de los mayores espectáculos que he presenciado bajo el agua, un banco de tiburones martillos llena el espacio azul hasta donde me llega la visibilidad. El movimiento hipnótico de sus características siluetas me cautiva y no puedo evitar extender los brazos en un gesto de admiración y alegría. Solamente la alarma del ordenador de buceo que me avisa de que sólo me quedan 3 minutos para entrar en deco me devuelve a la realidad. Estar bajo una de estas “nubes” de martillos es una experiencia inigualable, que todo fotógrafo espera encontrar algún día.

Las inmersiones en Alcyone están siempre llenas de momentos memorables y durante los siguientes días visitamos el lugar en varias ocasiones. Muchas veces la actividad es tal que es difícil elegir a donde mirar, e incluso en las inmersiones más tranquilas están siempre presentes los tiburones de puntas blancas por decenas, grandes langostas, morenas, bancos de pargos, las rayas marmoladas..., sin duda el concepto de “buceada tranquila” tiene un significado diferente en Cocos.

Siguiendo con las inmersiones emblemáticas, Dirty Rock es una roca alejada de la isla principal que debe su nombre a su cobertura de guano de aves marinas. Bajo el agua podemos disfrutar de unas condiciones muy agradables de visibilidad y sin corriente – en esta ocasión -. Estas condiciones tranquilas no impiden que sigamos viendo algunos martillos, densos bancos de peces, algún tiburón galapagueño que se sorprende al vernos e incluso un delfín que nos regala una rápida visita. Poder disfrutar de esta variedad de vida en unas condiciones tan suaves es toda una delicia. Por el fondo las langostas, rayas y tortugas siguen siendo una constante. Al finalizar la inmersión según llegamos a las cotas menos profundas la abundante luz ambiente nos deja observa un paisaje submarino con formaciones rocosas que nos recuerdan los torreones de un castillo cubierto de multitud de peces pequeños que de manera unísona se mueven al ritmo del vaivén del mar de fondo.

Protección del Parque Nacional

Las 12 millas de zona marítima protegida alrededor de la isla del Coco están vigiladas por los rangers del Parque Nacional que patrullan la zona para prevenir la entrada de pescadores furtivos. También recogen los palangres dejados a la deriva, cuyo nylon es reciclado. Debido al endurecimiento de las penas aplicadas por pesca ilegal cada vez son menos los pescadores que intentan adentrarse en aguas de Cocos.

Una tarde, después de un par de inmersiones con mucha acción de las típicas de aquí, vamos a un lugar llamado “Pájara”. Últimamente han visto un gran tiburón tigre en este lugar, así que mantenemos los ojos bien abiertos, girando la cabeza continuamente intentando buscarlo. El tiempo pasa y vemos como se acerca el final de la inmersión sin haberlo visto, pero a cambio, un precioso pez rana rojo de gran tamaño se deja fotografiar confiando en su camuflaje. Como fotógrafo, se agradece contar con un sujeto relativamente estático entre tanta acción de pelágicos que por lo general no colaboran demasiado con las cámaras.

 

En un punto de inmersión llamado Punta María intentamos acercarnos a los grandes tiburones galapagueños que aquí tienen una estación de limpieza donde se concentran en pequeños grupos. Se trata de una pequeña cordillera a unos 30 metros de profundidad. En esta inmersión se recorre la longitud de la cordillera cerca del fondo para evitar asustar a los tiburones. Cuando tenemos cerca a los escualos permanecemos quietos en fondo para que se acerquen lo máximo posible. Estamos justo en el borde de una termoclina que nos impide una visión totalmente nítida, pero el tamaño de estos tiburones cuando te pasan tan cerca realmente impresiona. Los cambios de temperatura del agua pueden ser muy bruscos y es habitual pasar de unos agradables 28-29ºC a unos fresquitos 23-24ºC. Con un traje de 5mm estaremos cómodos en todas las inmersiones.


Otros de los islotes satélite alrededor de Cocos son las rocas conocidas como Dos Amigos. Esta zona de inmersión se separa en Dos Amigos Grande y Dos Amigos Pequeño, haciendo referencia al tamaño de la roca donde comienza la inmersión. En Dos Amigos Pequeña hay una estación de limpieza de martillos, donde si procedemos con cautela podremos acercarnos bastante. Como inmersión de paisaje Dos Amigos Grande es una maravilla. Un gran arco volcánico que forma un túnel de grandes dimensiones es el escenario ideal para imágenes con el gran angular. Pero en Cocos los paisajes no son sólo escenas estáticas si no que este túnel es lugar habitual de grupos de rayas marmoladas que nadan libremente por la columna de agua, pasando en ocasiones por encima de las cabezas de los buceadores. Al salir del tunel, dos águilas marinas muy confiadas parecen bailar una danza nupcial ignorando nuestra presencia y dejándonos acercar mucho más de lo que es habitual en ellas.

 

 


 

Historia de Cocos en breve:

  • Descubierta en 1526 por el navegante españon Joan Cabezas de Grado.

  • A partir de finales del siglo XVI fue refugio de piratas, corsarios y balleneros que recorrían las costas del pacífico de la américa española.

  • En 1869 pasa a manos de Costa Rica.

  • Declarada Parque Nacional en 1978

  • 12 millas alrededor 2071 km2 de zona marina y 24 km2 de zona terrestre.

  • Patrimonio de la humanidad por la Unesco en el 97

  • Situada a 496 km SO de Cabo Blanco, Costa Rica

El horario de las inmersiones nocturnas en Cocos está restringido por las normas del Parque. Además por cuestiones de seguridad se limita el tiempo y se realizan en zonas tranquilas protegidas de las corrientes. Estas limitaciones no las hacen menos interesantes y es precisamente una de las inmersiones nocturnas la que mejor recuerdo te dejará de Cocos. Esta inmersión tan especial se realiza en Manuelita, donde ya hemos buceado varias veces de día. Al meterse el sol, la acción en Manuelita cambia radicalmente. Los tiburones de puntas blancas que durante el día se encuentran muy inactivos y descansando en los fondos arenosos se concentran en grandes grupos al anochecer y comienzan una frenética caza en grupo, atacando a cualquier pez despistado que todavía no haya encontrado refugio. Nos encontraremos rodeados de docenas de tiburones que pasan inquietantemente junto a nosotros de un lado hacia otro prácticamente rozándonos y totalmente ajenos a nuestra presencia. Esta será probablemente la mejor inmersión nocturna que haya hecho nunca y me alegra comprobar que sigue siendo tan emocionante como la recordaba hace diez años.



Los días van pasando y se acerca el final del viaje. La última inmersión en Alcyone parecía estar preparada para dejar un especial buen sabor de boca. La mañana ya comienza bien cuando de camino en la panga un grupo de delfines se nos une y nos dejan verlos en snorkel mientras acompañan a un banco de enormes atunes de aleta amarilla. Un curioso tiburón sedoso sube hasta nosotros para curiosear y nos deja sacarle alguna foto. Ya equipados con botella al bajar puedo oir el sonido de los delfines que deben seguir por la zona aunque ya no les vemos. Sigo a una enorme tortuga verde y mientras trato de encuadrarla a través del visor veo como el fondo azul comienza a rellenarse de siluetas de martillos que tan rápido como aparecen se desvanecen en la distancia. Apenas he recuperado el aliento cuando Maite me agita agarrándome de la grifería para que no me pierda la gran manta que prácticamente me está pasando por encima.

En dirección opuesta a la manta un preciosa raya águila planea sin esfuerzo en la corriente, apenas llevo unos minutos de inmersión y ni siquiera he llegado a la estación de limpieza de martillos donde la acción continua. Así puede ser el buceo en Alcyone, un encuentro tras otro. La profundidad de las inmersiones, con 30-35 metros, limita bastante el tiempo de fondo para no entrar en descompresión pero sin duda cada minuto en este lugar es aprovechado al máximo.


Durante la navegación de vuelta, que por cierto a bordo del Wind Dancer no puede ser más cómoda, reflexiono sobre la salud de los fondos de Cocos y comparándolo con otros destinos de buceo me doy cuenta que son probablemente las inmersiones más emocionantes y llenas de acción que haya hecho en todo el mundo. Los bancos de tiburones martillo son sin duda una gran atracción, pero no la única. La gran cantidad de vida que se encuentra por el fondo, unido a los densos bancos de peces y otros encuentros inesperados que pueden ocurrir en cualquier momento hacen que Cocos sea un destino obligado alguna vez en la vida de cualquier buceador que le guste el buceo de aventura en lugares salvajes.

Cocos crucero de buceo fotosub

Tras desembarcar en Punta Arenas se puede aprovechar el día para ir a ver cocodrilos antes de ir al aeropuerto.

 

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